“la ansiedad no es lo que me pasa, lo que realmente me sucede es algo más interesante”.

En este pequeño artículo no pretendo hacer una descripción de la ansiedad desde el punto de vista clínico ni de las posibles estrategias de afrontamiento, creo que existen innumerables artículos en esa dirección y muchos de ellos de gran calidad.
Si me gustaría, en cambio, poder abordar la ansiedad como fenómeno humano, como acontecimiento cotidiano que forma parte de la vida, de la vida de cualquiera en mayor o menor medida.
Cuando una persona experimenta ansiedad, sobre todo cuando esta ocurre en un grado que es incapacitante, su primer deseo suele ser salir de ella, que se vaya, que “se la quiten”. Esto es totalmente comprensible ya que esta estrategia de huida la aplicamos a la gran mayoría de experiencias de carácter negativo de la vida. El problema es que en el caso de la ansiedad esta estrategia no funciona, lo más probable es que incluso agrave los síntomas. Para entender esto es necesario que demos un rodeo para intentar acercarnos a la esencia del fenómeno de la ansiedad.
La ansiedad es una reacción de nuestro organismo ante una sensación de amenaza pero no cualquier amenaza sino una amenaza que es difusa, que está poco clara, que no entendemos. Cuando sufrimos o nos sentimos amenazados por algo que entendemos no solemos llamarlo ansiedad.
Tiene bastante sentido que sea así, porque la ansiedad es el indicador de que “algo” nos pasa, pero no es lo que nos pasa, lo que nos pasa es algo que tiene que ver con nosotros, con nuestra vida, con nuestra existencia y se expresara a través de sentimientos, vivencias, relaciones, conflictos o crisis personales.
La ansiedad tiene un punto absurdo, de algo ajeno que nos pasa y no sé qué es y para superarla tendremos que traducirlo en algo que tenga sentido para nosotros. La ansiedad ocurre al nivel más superficial de nosotros mismos.
Y aunque genera sufrimiento, en el fondo constituye una oportunidad para conocernos y para crecer internamente ya que es una ventana a nuestro interior.
En consulta es muy habitual que una persona acuda pidiendo ayuda para que “le quiten la ansiedad” y que tras realizar un proceso terapéutico exprese: “no sé cómo no he tenido ansiedad antes, ahora entiendo lo mal que estaba”.
Dani Erades.
NOTA: soy consciente de que este artículo no refleja la experiencia de todo el mundo con respecto a la ansiedad ya que expresa una visión genérica del fenómeno y no abarca toda la complejidad del mismo.

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